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sábado

Reseñas a De donde las mujeres

Tormenta desde el tren. 2010. GRLL
En la web de mundo palabras prestan diversos servicios para escritores:

1. Registrarte
2. Publicar relatos
3. Asesoramiento con tu Book trailer
4. Promoción

Su declaración de intenciones no deja lugar a dudas:

Qúe ofrece Mundo palabras

Me han hecho una preciosa reseña de los dos libros de relatos:

De donde las mujeres
De donde los hombres

Gracias

Vínculos a las reseñas y a las obras

Reseña De donde las mujeres

Página del libro

Reseña De donde los hombres

Página del libro


jueves

Usar el programa Scrivener 1ª Parte

Mi próxima novela
El primer vídeo que grabo sobre Scrivener, un programa que te puede facilitar las cosas si te dedicas a escribir "a regañadientes" y la obra tarda en conseguir sustancia.

¿Por qué?

1. Te deja ver toda la obra en la misma pantalla (en Word acumulas tantos documentos que a veces pierdes lo que lo recuerdas que existía).

2. Tiene tantas ayudas para componer personajes, mover capítulos y escenas, cambiar títulos...

3. Cuesta poco.

4. Si trabajas en Apple o en Word, puedes utilizarlo.

No llevo comisión. Es que me gusta ayudar a otros.


Verás cómo funciona. Y, lo mejor, puedes descargarlo para probar durante 30 veces: lo abres, lo usas, lo cierras. Lo vuelves a abrir, dentro de una semana... dos usos. Así, hasta treinta.



Críticas excéntricas a De donde las mujeres

Acaban de robar. ¡QUÉ ARTE!

“Estos relatos, que a momentos parecen llevarnos al vertiginoso espectáculo de altiplanos, valles, abismos y fuegos artificiales que encontrarías en la mente de una persona desquiciada, presentan un “dictado” de las conversaciones que las mujeres tenemos con nosotras mismas, saltando de un tema a otro, al parecer sin ton ni son, pero mostrando esas sinapsis únicas, esas conexiones originales que nosotras hacemos y que desde fuera producen un mareo enervante, que no lo es, y que solamente otra mujer podría entender.

Gustavo Ruiz Llavero no omite ninguna circunstancia ni locura alguna; y más bien parece disfrutar de tirar todo lo que encuentre dentro de esta ensalada, incluyendo momentos que nos hacen sonreír y otros que nos ponen, uf, calientes.”
-Ani Palacios, autora- Contacto Latino


Perdidas.

     Con este relato, Gustavo Ruiz se asoma sin complejos a una de las múltiples aristas de nuestra oscura cotidianeidad. En este caso, es el trípode Daniela, Clara y Elvira sobre el que se asienta una narración ágil, sin concesiones a pueriles sentimentalismos y conducente a mostrar toda la crudeza de unas vidas y de unas mujeres perdidas en la noche.
    Su lenguaje directo, incisivo y de corte eminentemente sexual, hace del relato un retrato realista que casa a la perfección con la trama que el autor quiere manifestar: la perdición de unas mujeres, especialmente Daniela y su oyente Elvira, que están al límite de sus fuerzas. La soledad y el abandono son los ejes que mueven su caótica existencia.
     En suma, la aparente pero frágil Daniela y la anónima y vulgar taxista Elvira son las dos caras de la misma moneda: víctimas solitarias de un mundo implacable que acabará por aniquilarlas y vaciarlas como mujeres. Un gran relato de Gustavo Ruiz, que dejará al lector perdido en la noche.

Enlace a su página de Facebook.





Cualquier local ayuda a imaginar

Bares, qué lugares.

     De una referencia pictórica a una de las obras de Edward Hopper, acompañada de un guiño cinematográfico, es de lo que se sirve Gustavo Ruiz para enmarcar este relato de soledad y lascivia y otorgarle la ambientación precisa que emana del lienzo del estadounidense. Pero la huella de Hopper no es la única que se percibe en este relato. Sin duda, el gusto por los ambientes nocturnos, por los lugares de copas y por el uso de voces y construcciones coloquiales referentes a situaciones sexuales explícitas, nos recuerdan al Charles Bukowski, por ejemplo, de su novela Mujeres.
     Y, efectivamente, de realismo sucio podríamos calificar el estilo del autor en esta breve incursión en la soledad de un bar cualquiera de cualquier barrio de cualquier ciudad. Ruiz Llavero nos describe con ese sucio pero, a la vez, atractivo arsenal de lujuria no contenida una cita a través de las redes sociales de una mujer cualquiera con un hombre cualquiera. Nada más real, morboso y cotidiano, pero con el sello del mejor Bukowski y con el marco  de los Noctámbulos de Hopper.

En lace a su blog Selva Literaria

 


viernes

Las hermanas Grimes


Fue Richard Ford quien me llevó hasta Richard Yates. Y fue la Biblioteca Pública la que puso en mis manos dos novelas editadas por Alfaguara: La hermanas Grimes y Vía Revolucionaria.

La primera no pude soltarla de las manos. La segunda me costó mucho leerla; incluso ojeé unas decenas de páginas, para evitar tenerlas que leer y poder saltármelas. Claro que es buena. Soy incapaz de llegar a ese nivel. Pero le da muchas vueltas a una partida que al final no lo es; dedica tanto tiempo a tomar la decisión, que me aburrió.

¿Qué hace grande una novela? Sus personajes. No tengo dudas; ni en el caso de que estuviera equivocado rectificaría. Soy testarudo. 

Los personajes femeninos de la obra son majestuosamente trágicos: mamá, que lleva de ciudad en ciudad a sus hijas, en un trabajo ímprobo por llegar a situarlas en este mundo. Que logren algo más que ella, divorciada de… no recuerdo de quien; el padre es un secundario, salvo para Emily. El gran personaje. Una mujer que llega a triunfar en su trabajo, que sale con hombres, que es abierta en sus relaciones y cerrada en su sufrimiento. ¡Abierta en sus relaciones! ¿Qué chorrada es esa, simpatía? La obra es de 1976, traducida por Rolando Costa Picazo y publicada en 2009, con este título. No obstante, el original es Easter Parade (Easter es como llaman por allí a la Semana Santa, ¿no?) y en español con el título de Desfile de Pascua, en 1977. Líos de propiedad y ediciones.

Sí, me he ido y no he respondido. No pienso hacerlo. Admiro el trato que Yates le dio a las tres mujeres en su novela considerando los años de los que estamos hablando. USA no es LA o NY, exclusivamente. Es un continente repleto de “membrillos blancos.”

Dividida en tres partes y once capítulos, es una novela que puede servirle a una escritora o escritor para estudiar por su cuenta y riesgo cómo se estructura una novela. Son 227 páginas, unas 75.000 palabras. Los capítulos son cortos y curiosamente cada uno de los siguientes es mayor que el anterior, al menos en la primera parte. 

Cosas de escribir; tardamos en hacerlo y las historias, si son emocionantes para el autor, le llevan a extenderse más y más.
Por eso necesitamos un corrector, una mano dura y firme con los recortes.

Cambiando de marcha: “Ninguna de las hermanas Grimes estaba destinada a ser feliz, y al echar una mirada retrospectiva siempre da la impresión de que los problemas comenzaron con el divorcio de sus padres”.

Si no te engancha este inicio, entonces es que tienes 7 años y necesitas volver, urgentemente, a Julio Verne. O desprecintarlo.
Cada capítulo tiene un inicio dulce.

“Fue Sara quien le dio a Emily la primera información sobre cuestiones sexuales.” (I, Cap.2)

“Se casaron en el otoño de 1941, en una pequeña iglesia episcopal que había elegido Pookie. A Emily le gustó la ceremonia, aunque el vestido que debía usar como madrina de boda parecía diseñado para llamar la atención sobre sus senos pequeños.” (I, Cap. 3)

Si tomamos los inicios de capítulos en las partes II y III, los transcribimos y pensamos sobre ello, veremos que tienen una estructura lineal, desde la advertencia primera: No serán felices, ya os lo digo, hasta la muerte de alguien, pasando por la boda, por algún cambio de ciudad, por la asistencia al hospital y por la visita al cementerio. 

Es de una sencillez que abruma, porque debajo se nota un trabajo exquisito de su editor.

La obra nos cuenta la vida de las tres mujeres, iniciándose durante la feroz crisis americana de los años 30,  en el momento del divorcio, cuando las dos niñas cuentan con nueve y cinco años respectivamente.

En apenas cuatro páginas pasa del despertar de una de las dos hermanas en una casa que no sabe de quién es, acostada junto a un hombre y con una resaca terrible, a que ella se arregle, fiche en el trabajo, reciba la llamada de su hermana, “Mamá se ha caído”, tome el tren, llegue a un lugar que ha cambiado mucho desde que se marchó y “La vieja mujer desnuda estaba costada boca arriba, […/…] y lo de las botellas de whisky era verdad. “Chicas, siento terriblemente lo que pasa –parecía decirles-. ¿No puedo hacer nada?

Si eres de las personas que escriben, encontrarás cierto atractivo en el hecho de que una de las parejas de Emily es un escritor que no consigue finalizar su novela. Le habían augurado un futuro prometedor como escritor, pero su magia fue desapareciendo.

Cada personaje de esta novela se desvanece con tanta belleza, que sospecho volveré a leerla en el futuro.

Ahora tengo que devolverla, para que la disfruten otras personas.




martes

Richard Ford, ¿aburrido?

 Saqué el libro de la biblioteca pública, porque Richard Ford me cae bien. Tiene unos cuantos relatos excelentes, en mi opinión. También destacan dos de sus novelas: El día de la Independencia, de la que se me quedó grabado el concepto de La edad de la experienca (cuando un ser humano ha descubierto que ganar una de cada seis o siete dificultades que le propone la vida ya es todo un éxito) y El periodista deportivo. En las dos habla de casi lo mismo. Seres humanos. Y lo hace de manera sensacional.

En la obra, De mujeres con hombres, hace un giro brusco frente a lo que ya había leído de él. Pero no considero que se merezca el comentario que le escribieron y que recojo en la foto de la derecha.

Su primer relato (contiene tres) narra las vicisitudes de un representante de papel especial para libros de texto, que se enamora de una mujer francesa, en París, donde se encuentra en viaje de negocios. Cuando regresa a los Estados Unidos, el malestar que ha hecho presa de él se hace más vívido e insoportable, hasta llevarle a romper con su mujer y regresar a Francia, en la búsqueda de no se sabe bien qué. ¿Lo encontrará?



El segundo relato cuenta el viaje que realiza un joven con su tía hasta el estado donde reside su madre, hermana de la anterior y lo que les sucede en el camino, incluyendo ser testigos de un asesinato. El tercero. si te parecen interesantes los anteriores, prueba a leerlo. Lo encuentras en la Biblioteca Pública.


Quizás Ford no tenga el poder de la narrativa latino americana que más nos ha llegado en las últimas décadas, quizás le falten colores y emociones de trazo grueso (como las de Bolaño en su Los detectives salvajes.)

Me gusta Ford porque es capaz de contener los alaridos del alma en un par de párrafos. 



Como en ese donde distingue entre intimidad y privacidad, considerando que la primera se logra con dos o tres personas en toda una vida, mientras que la privacidad apenas te permite hablar de la próstata o del ciclo mentrual. De un dolor de muelas o de los laxantes. Y que esa primera tiene que ver con la intimidad silenciosa, la que te lleva a la comprensión, a la compasión,a ese lugar donde no rigen las palabras, las insinuaciones ni tampoco las promesas.

Claro que ese párrafo no es de esta obra, sino de El día de...

Tampoco he mencionado que es el editor de una de las mejores antologías de cuento americano. La que en España editó Galaxia Gütemberg. Aún me duele el comentario de la hoja en blanco, la anteportada. Pues a mi me gustó.

viernes

Podcast: Preparándome. Capítulos 8 y 9



Escucha algunos capítulos y llévatelos en tu MP3

QUE LOS DISFRUTES Y TE ANIMEN A LEER LA OBRA... O A ESPERAR QUE SUBA ALGUNO MÁS.